El mercado de arrendamiento en Bogotá está lleno de mitos que influencian la percepción de propietarios e inquilinos por igual. Algunos nacen de experiencias aisladas, otros de desinformación generalizada. En este artículo, ponemos a conocimiento algunos de estos mitos y revelamos las realidades asociadas a estos mitos.
Mito 1: “Los arrendamientos en Bogotá no dan buena rentabilidad”
Realidad
La rentabilidad de un inmueble depende de varios factores tales como la ubicación, el tipo de inmueble, estado físico, estrategias de comercialización y administración eficiente; por ejemplo, Barrios con alta demanda (Chapinero, Usaquén, Teusaquillo, zonas céntricas y corredores universitarios) suelen ofrecer una mejor estabilidad de ocupación y rentabilidad sostenida. Además, gestionar bien los costos asociados (mantenimiento, impuestos, administración) mejora significativamente los retornos.
En síntesis, el arriendo en Bogotá no necesariamente es poco rentable, sino que depende de muchos factores que van desde los físicos hasta los económicos.
Mito 2: “Los arriendos siempre se demoran mucho en alquilarse”
Realidad
La velocidad de arrendamiento está directamente relacionada con precio competitivo, visibilidad en portales adecuados y presentación profesional del inmueble. Un inmueble bien fotografiado, con descripción clara, en zonas demandadas y con un precio alineado al mercado puede arrendarse en semanas, no en meses.
Mito 3: “Siempre hay que bajar el canon para arrendar rápido”
Realidad
Bajar el canon por debajo del valor de mercado puede atraer arrendatarios, pero también puede enviar señales de alerta (mal estado, problemas). Una estrategia más efectiva es ajustar el precio al mercado real, destacar valor agregado (buen mantenimiento, servicios incluidos, condiciones flexibles) y reforzar la promoción.
Mito 4: “Firmar contrato es suficiente garantía de pago”
Realidad
El contrato por sí solo no garantiza pago puntual. Es fundamental contar con garantías sólidas: codeudor, seguro de arrendamiento, pólizas u otros mecanismos que protejan al propietario frente a incumplimientos, daños o desocupaciones anticipadas.
Mito 5: “Los arrendatarios no cuidan el inmueble”
Realidad
Si bien hay excepciones, la mayoría de los arrendatarios responsables cuidan los inmuebles que consideran su hogar. El riesgo se reduce significativamente si se realiza una selección rigurosa del arrendatario mediante análisis de referencias, ingresos y comportamiento previo, y si se realiza una entrega formal con inventario fotográfico.
Mito 6: “No se puede ajustar la renta hasta por 3 años”
Realidad
La legislación colombiana permite el ajuste del canon de arrendamiento, generalmente con base al IPC u otros índices oficiales, siempre y cuando se pacte claramente en el contrato. Es importante que estas cláusulas sean claras y transparentes para evitar conflictos futuros.
Mito 7: “Los impuestos y costos son prohibitivos”
Realidad
Es cierto que hay costos asociados (impuesto predial, administración, seguros, mantenimiento), pero cuando se estructuran correctamente en la proyección financiera, estos no eliminan la rentabilidad. Además, muchos de estos gastos pueden transferirse o compartirse con el arrendatario según lo pactado en el contrato.
Mito 8: “Un arriendo largo es siempre mejor”
Realidad
Un contrato a largo plazo puede ofrecer estabilidad, pero no siempre es la mejor opción si el mercado está en alza o si tu estrategia es rotar inquilinos para actualizar el canon. La clave está en la flexibilidad contractual y en evaluar cada caso con base en condiciones del mercado y tus objetivos financieros.
Mito 9: “Los estudiantes son malos arrendatarios”
Realidad
Los estudiantes constituyen un segmento importante en Bogotá (universidades como Nacional, Andes, Javeriana, etc.). Aunque pueden tener ingresos variables, un buen análisis de garantías y referencias convierte este segmento en una opción rentable, especialmente en zonas cercanas a campus universitarios.
Mito 10: “La mejor forma de arrendar es por cuenta propia”
Realidad
Si bien algunos propietarios arriendan sin intermediarios, una gestión profesional aporta beneficios claros: evaluación de arrendatarios, administración de contratos, cobro de canon, manejo de mantenimiento, cumplimiento normativo y mitigación de riesgos. Esto frecuentemente se traduce en menores vacancias y mejor rentabilidad neta.
Conclusión
El mercado de arriendo en Bogotá es dinámico y competitivo. Separar mito de realidad permite tomar decisiones informadas, estructurar contratos sólidos, proteger la inversión y maximizar la rentabilidad. La información actualizada, buen análisis de mercado y una gestión profesional son los pilares de un negocio de arrendamiento exitoso.
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